Lo más habitual a la hora de hacer una reforma completa del cuarto de baño es optar por los revestimientos cerámicos para la pared. Hay muchas opciones en este campo: los azulejos de toda la vida, los de gres (de superficie mate), los esmaltados, los vidriados... ¡Incluso los hay elaborados con lava volcánica y con superficie cóncava! Una opción que tiene muchos "fans" es la de alicatar la parte inferior de la pared hasta determinada altura, y pintar la superior con una pintura que resista a la humedad. También hay pinturas especiales que hacen aguas, que imitan los acabados satinados orientales o que proporcionan superficies rugosas, que dan excelentes resultados.

Sin embargo, la cerámica no es en absoluto la única opción para las paredes del cuarto de baño. Aparte de las mencionadas pinturas, últimamente las tendencias en interiorismo apuestan por acabados tipo industrial, como por ejemplo los que aporta el microcemento. Antes se le llamaba cemento pulido, pero en esencia viene a ser lo mismo. Este producto proporciona un aspecto muy atractivo a las paredes, con tonos que muestran interesantes gradaciones, tacto suave y pulimentado y una excelente resistencia a la humedad.

La variedad de pinturas que hay en los establecimientos especializados es tan enorme, que por lo general la sección dedicada a ellas de los centros de bricolaje y decoración ocupa varios pasillos... Para el particular que acude a comprar pintura, esta variedad suele resultar bastante desconcertante. Por eso es bueno saber en qué consiste cada producto, para qué sirve y con qué se limpia.

- Pinturas plásticas, acrílicas y vinílicas: son las más utilizadas, y su rasgo común es que todas se rebajan y limpian con agua. Desprenden poco olor y se secan bastante rápido. Las pinturas plásticas son un clásico para pintar paredes, y las vinílicas son para la misma aplicación, aunque se trata de una incorporación más reciente (se limpian mejor y son más resistentes). Los esmaltes acrílicos se suelen utilizar para pintar muebles y carpinterías: marcos de puertas, molduras...

- PInturas sintéticas:
son productos con base de aceite, y todos ellos se limpian y rebajan con disolvente o aguarrás. Desprenden fuerte olor y tardan bastante en secar; además, son más espesas y  más complicadas de aplicar. Eso sí, también son más resistentes a las limpiezas, los golpes y los fregados. Estas pinturas se usar sólo para muebles, objetos, carpinterías, rejas, puertas... Para que queden perfectas, las dos primeras manos es mejor darlas rebajadas y lijar cada vez que se sequen. Un rodillo de esmaltar será nuestro mejor aliado para su aplicación.

Las casas de piedra son verdaderamente maravillosas. El grosor de los muros, la antigüedad de las construcciones, los distintos tonos y texturas que aporta la piedra natural... Son algo que a todos nos gustaría tener presente tanto en el interior, como en el exterior de nuestras viviendas. Desafortunadamente, la piedra resulta muy cara y actualmente pocos edificios se construyen con ella. Pero existe soluciones para revestir las paredes que imitan su acabado con tanta naturalidad, que resulta difícil distinguirlos de los originales.

Hay empresas que fabrican placas ligeras para revestir paredes, con una superficie que imita la piedra natural, la pizarra, los ladrillos antiguos... Para colocarlas, sólo hay que medir, cortar y pegar las piezas con un adhesivo específico (llamado Mastic). Estos productos se pueden encontrar en centros de bricolaje, y aunque no son baratos, su compra se suele amortizar ya que duran muchos años en perfecto estado; además, resultan estupendos para revestir paredes con manchas de humedad, defectos, etc.

Los papeles pintados han vuelto por sus fueros, y ya hace unos cuantos años que tienen un fuerte protagonismo en los interiores más actuales y las mejores revistas de decoración. Empapelar un piso es una estupenda opción para renovarlo por completo, y además el papel pintado es estupendo para cubrir defectos en las paredes. De todas formas, revestir con papel las superficies no es tan sencillo como parece, y los mejores resultados siempre se obtienen acudiendo a buenos profesionales (como los que encontraréis en nuestra web HAZMEPRECIO.com).

A todos nos gusta escoger el papel de nuestras paredes, y además podemos ahorrarnos unos cuantos euros comprando el material por nuestra cuenta. Pero saber calcular exactamente los rollos que necesitamos es muy importante, ya que si luego tenemos que comprar más papel (por habernos quedado cortos), corremos el riesgo de que la partida de material sea diferente y haya alteraciones en el color del empapelado.