Aunque su nombre real es "mortero monocapa" (por aplicarse en una sola capa, a diferencia de los revoques corrientes), mucha gente lo conoce por algún nombre comercial (quizás el más popular sea Cotegrán). Se trata de un material que lleva ya décadas revolucionando los revestimientos para fachadas. Lejos quedan ya las antiguas fachadas revocadas con cal, que todos los años tenían que ser vueltas a encalar... Materiales como el mortero monocapa han hecho que esto quede ya en el olvido.

Frente a las pinturas, el monocapa aporta la ventaja de crear una película gruesa y resistente que es capaz de proteger los materiales de construcción como ningún otro material. Si además queremos tapar una fachada de ladrillo o bloques de hormigón, el mortero monocapa rellenará las llagas sin problemas, creando en una sola capa una superficie lisa e igualada. Como lleva los pigmentos de color en masa no se decolora y, además, si recibe algún golpe sigue manteniendo el color.

El día 16 de mayo es el primero de una de las ferias más importantes, no ya de España sino de toda Europa e incluso del mundo, en lo que se refiere a construcción y rehabilitación. Estamos hablando de Construmat 2011, el Salón Internacional de la Construcción, que abre hoy sus puertas y permanecerá activo hasta el día 21 de este mismo mes. Las instalaciones de la Fira de Barcelona acogen un año más este importante evento, en el cual se presentarán todas las novedades más importante de estos sectores. Muchas serán las actividades que se darán cita en los stands: climatización y calefacción, aislamientos, obra integral, cerrajería, cocinas, construcción sostenible... Y muchas más.

La rehabilitación y las reformas ocupan un importante lugar en este evento, algo que en HAZMEPRECIO.com nos toca muy de cerca.. De hecho, el sábado el gran público podrá acceder por primera vez a la Feria, ya que se pretende captar negocio de rehabilitación. ¿La razón? Este sector ha sido el único que ha experimentado crecimiento en España durante el pasado año, con nada menos que un 11%. Durante la feria, cuya entrada costará 10 euros, los particulares podrán acceder a descuentos en materiales y servicios por parte de las empresas, además de obtener información.


Dar color a la madera
es aparentemente sencillo, ya que en el mercado hay gran cantidad de productos y soluciones disponibles para ello. Tintes, anilinas, barnices coloreados... El problema, quizás, es que hay demasiada variedad y los usuarios se suelen perder entre tanta oferta. Sin embargo, es bastante sencillo saber escoger los mejores y más adecuados para cada ocasión; aquí tenéis una pequeña guía práctica que os servirá de mucha ayuda.

- Teñir madera limpia:
si está sin barnizar ni encerar, sólo hay que lijarla un poco en el sentido de la veta. El polvo se retira bien con un paño humedecido en alcohol. Lo mejor es usar tintes al agua, que no desprenden olor y no son tóxicos. Podemos comprarlos ya preparados o hacerlos nosotros, mezclando anilinas en polvo (al agua) con agua caliente y luego filtrándolos con una media. Después hay que dejar secar, frotar en el sentido de la veta con lanilla de acero nº 000 y aplicar una mano de tapaporos rebajado al 50% con disolvente universal. Luego se vuelve a pasar la lanilla y ya está listo para barnizar o encerar.

- Teñir madera con el poro cerrado:
si no conseguimos dejar completamente abierto el poro de la madera tras decapar y lijar la superficie, podemos utilizar tintes al disolvente, que agarran mejor y penetran bien en la madera. Sólo hay que aplicarlos con brocha bien escurrida, muñequilla de algodón o esponja en el sentido de la veta. Sobre estos tintes no se aplica tapaporos; se dejan secar durante un día y luego se barnizan o enceran.

Rehabilitar una fachada es algo que puede hacerse de distintas maneras: aplicando morteros monocapa, revistiéndolas de piedra u otros materiales, dejando el ladrillo visto con una protección invisible... Y por supuesto, con pintura. La pintura es probablemente una de las soluciones más habituales y económicas para restaurar las fachadas, pero antes de escoger una es conveniente conocer lo que ofrece el mercado, y considerar cómo debe ser una pintura para fachada para que nos ofrezca las mejores prestaciones.

Hay tres tipos básicos de pinturas para fachadas:

- Vinílicas y acrílicas:
elaboradas con resinas de este tipo, se diluyen y rebajan con agua. Son más fáciles de manejar y desprenden menos olor. También las fabricadas a base de resinas de silicona, que son las pinturas de última generación que mejores prestaciones ofrecen en cuanto a impermeabilidad.

- Revestimientos elásticos y pinturas al clorocaucho.
Los revestimientos elásticos son incoloros, y sirven para aplicar sobre las pinturas acrílicas o vinílicas cuando se han empleado en climas húmedos o muy lluviosos. Por otra parte, las pinturas al clorocaucho son similares a las que se emplean en piscinas y su característica principal es que son muy resistentes a la humedad. Se suelen dar en zonas no vistas de las viviendas, como traseras o azotas.

La madera es un material vivo, cálido, flexible y atractivo, que bien cuidada y mantenida puede llegar a durar siglos en perfecto estado. Sin embargo, al tratarse de un material orgánico, está sujeto al ataque de muchos agentes que la deterioran: la intemperie, la humedad, los cambios de temperatura, los insectos xilófagos (carcoma y termitas), los hongos y mohos... La acción de estos elementos puede ocasionar una intensa debilidad en la madera, dejando su estructura blanda y "acorchada".

Si el problema no se corrige, corremos el riesgo de terminar viendo cómo la madera se convierte literalmente en polvo y astillas. En primer lugar, hay que atajar la causa del deterioro: secar la posible humedad y alejar el objeto o la estructura de la fuente de humedad; evitar cambios bruscos de temperatura; quitar el objeto de la exposición directa del sol; desinsectar a fondo la madera inyectando productos especiales, como el Corpol o el Xylacel Matacarcomas; aplicar productos fungicidas... Una vez eliminada la causa, pasaremos a tratar la madera para dejarla en perfecto estado.

En el mercado existen productos endurecedores que se aplican con brocha o pincel y dan buenos resultados. Pero si la madera está muy deteriorada por el interior, conviene utilizar remedios profesionales. Los restauradores utilizan una resina acrílica llamada Paraloid B-72. El producto se presenta en forma de perlas transparentes sólidas, que hay que poner a hidratar durante la noche cubiertas de acetona. Al día siguiente rebajaremos el líquido resultante con disolvente nitrocelulósico (en una proporción del 15-20%) y ya podemos inyectar la resina en la madera. Esta operación puede realizarse las veces que sea necesario; los resultados son excelentes.

La rehabilitación de casas rurales implica muchos aspectos. No es cuestión en absoluto de llegar, derribar y levantar; esto, además de ser un “atentado” contra la antigüedad, la personalidad y la integridad de las edificaciones, puede suponernos multas y sanciones que darán al traste con nuestra ilusión por restaurar nuestra casa de campo. Lo mejor es intentar ser lo mas respetuoso posible a la hora de rehabilitar las edificaciones, y para ello, es aconsejable intentar utilizar materiales similares a los que se usaron en la construcción original.

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Estos materiales son mas fáciles de localizar de lo que pueda parecer; existen unos lugares estupendos donde buscarlos. Nos estamos refiriendo a los almacenes de materiales de derribo, o derribos, como se los suele conocer. Se trata de grandes explanadas, a menudo con un edificio o nave donde se albergan los materiales restaurados y delicados (u objetos como muebles), en las cuales se almacenan artículos procedentes del derribo de viviendas.

En estos establecimientos podemos encontrar de todo: vigas con más de doscientos años de antigüedad (perfectas para reconstruir cubiertas a la hora de restaurar casas rurales), tejas antiguas, ventanas enrejadas, vidrieras, columnas y arcos de piedras, ladrillos viejos con todo el encanto… Cerámicas, baldosas, columnas de metal y todo lo que pueda abarcar nuestra imaginación.

La restauración de edificios e inmuebles, y más concretamente la reforma de casas rurales y la restauración de casas de campo, se ha visto muy beneficiada con la aparición en el mercado, ya hace años, de los sistemas de construcción en seco de los cuales hablábamos en nuestro articulo anterior. Uno de los sistemas menos conocidos pero al mismo tiempo, más interesantes, son las soleras secas; un medio perfecto para rehabilitar espacios en casas de campo, renovando los suelos rápidamente y sin obras, y mejorando considerablemente su aislamiento térmico y acústico. Los sistemas de solera seca están formados, al igual que los de los tabiques o los techos, por placas de yeso laminado. Estas placas o paneles pueden ser de distintos grosores, con capa aislante más o menos espesa y de tipos especiales, como por ejemplo resistentes a la humedad. Lo que no varia es el proceso de su instalación. Los paneles se colocan directamente sobre el suelo de la vivienda a rehabilitar, sin necesidad de nivelarlo previamente con morteros o pastas autonivelantes. Van instalados sobre un granulado en seco, y al día siguiente están ya listos para recibir cualquier acabado: cerámica, parquet, suelos laminados… La solera seca aumenta también el coeficiente de resistencia al fuego de las casas. Si en nuestra casa rural queremos instalar calefacción por suelo radiante, uno de los sistemas mas eficientes y confortables, la solera seca es entonces la mejor solución para renovar los pavimentos. Es una estupenda opción, rápida, sencilla y barata, para rehabilitar casas de campo e inmuebles rurales, sin obras y con múltiples ventajas."> rehabilitación de casas rurales y casas de campo, se ha visto muy beneficiada con la aparición en el mercado, ya hace años, de los sistemas de construcción en seco de los cuales hablábamos en nuestro articulo anterior. Uno de los sistemas menos conocidos pero al mismo tiempo, más interesantes, son las soleras secas; un medio perfecto para rehabilitar casas de campo, renovando los suelos rápidamente y sin obras, y mejorando considerablemente su aislamiento térmico y acústico.

Los sistemas de solera seca están formados, al igual que los de los tabiques o los techos, por placas de yeso laminado. Estas placas o paneles pueden ser de distintos grosores, con capa aislante más o menos espesa y de tipos especiales, como por ejemplo resistentes a la humedad. Lo que no varia es el proceso de su instalación. Los paneles se colocan directamente sobre el suelo de la vivienda a rehabilitar, sin necesidad de nivelarlo previamente con morteros o pastas autonivelantes. Van instalados sobre un granulado en seco, y al día siguiente están ya listos para recibir cualquier acabado: cerámica, parquet, suelos laminados…

Las obras de albañilería suelen ser una de las partes más importantes en la restauración de casas rurales. No sólo la reconstrucción de muros exteriores, la colocación de cubiertas o el levantamiento de nuevos forjados, sino también la distribución interior a base de nuevos tabiques, la instalación de soleras y techos y el aislamiento de muros exteriores. Todos estos trabajos se pueden hacer rápidamente y con facilidad mediante los sistemas de construcción en seco.
 

La distribución interior es una de las obras que mas a menudo se realizan con paneles de yeso laminado y estructuras de metal galvanizado. Las casas rurales antiguas suelen tener distribuciones poco indicadas para la vida moderna, con muchas habitaciones pequeñas, distribuidores y pasillos angostos. Si queremos redistribuir el espacio de forma rápida y limpia, podemos levantar los nuevos tabiques de distribución a base de estas estructuras de metal que hemos mencionado. A ambos lados se atornillan los paneles de yeso laminado, y entre ellos se puede colocar una lamina de material aislante (lana de roca, fibra de vidrio…) para mejorar el aislamiento acústico y térmico de los espacios. Estos paneles también son estupendos para trasdosar y aislar paredes exteriores de fachada.

Las reformas y rehabilitación de casas rurales suelen implicar muchas intervenciones, dirigidas fundamentalmente a aportar comodidad y confortabilidad a las viviendas. En muchos casos, los propietarios aprovechan los trabajos de restauración de las casas para incluir nuevas zonas habitables, ventanas, puertas… E incluso pisos en altura.
 
¿Cuál suele ser el problema en estos casos? Pues no es uno, sino varios. Si queremos reformar una casa rural y nos interesa subir una altura, lo primero que deberemos hacer es solicitar permiso al ayuntamiento correspondiente. Hay muchos inmuebles antiguos en los que no se permite subir ni un centímetro, mientras que para otros no suele haber problema si se respetan ciertas normas.
 
Una vez obtenida la licencia, aparecen los condicionantes técnicos. El profesional encargado del proyecto y la supervisión de las obras será quien decida como se debe realizar la ampliación. Unir los materiales existentes a otros nuevos no es tarea fácil, por razones estructurales, de adherencia, de color, estética… Una buena opción es realizar el cerramiento exterior con un material completamente diferente del original, para dar la sensación de que el nuevo volumen siempre ha existido.

Continuamos con nuestra serie de artículos acerca de la reforma de casas rurales y su completa rehabilitación. En este caso, vamos a continuar con el tema de la apertura de vanos y ventanas, que ya tratábamos de forma general en nuestro anterior artículo. Se trata de un tema complejo, ya que es fundamental para la estructura de las edificaciones, pero también para su iluminación, decoración y aislamiento.

Si en la restauración de una casa rural queremos abrir nuevos vanos o ampliar los ya existentes, además de tener en cuenta los consejos ya mencionados, tendremos que observar las siguientes precauciones:

- En materia de estructuras, es mejor situar los nuevos vanos en el mismo eje vertical de los huecos ya existentes para repartir las cargas. La restauración de una casa rural será más segura si observamos este detalle.

- Antes de comenzar los trabajos de derribo, es recomendable efectuar una descarga del muro mediante sistemas de apuntalado; hay que hacerlo en todas las plantas de la casa rural a reformar, que se encuentren por encima del nuevo vano. Si es necesario, habrá que colocar vigas pasantes a otros apuntalamientos exteriores.