Transformar baños cambiando bañera por ducha

Una de las reformas más demandadas en los cuartos de baño en los últimos tiempos es el cambio de la bañera por la ducha.
La ducha ha pasado a ser el elemento de aseo que mejor cuadra con nuestra ajetreada vida diaria, en la que apenas encontramos tiempo para relajarnos en la bañera.
Lejos han quedado los tiempos en que el cambio demandado en las reformas era justo el contrario…

Hoy día, reconocemos a las duchas muchas más ventajas que inconvenientes: es más práctica para el día a día, evita caídas y resbalones, es fácil de limpiar y permite aprovechar mejor el espacio útil en el cuarto de baño.
Además, las nuevas mamparas, mucho más decorativas y con sistemas de apertura y cierre más funcionales que los antiguos, y la posibilidad de instalar grifos con hidromasaje para hacer más lúdico y relajante el aseo diario han sido decisivos para modificar nuestros hábitos y hacer que nos decidamos por la ducha antes que por la bañera.

Una tendencia cada vez más en boga es la de independizar los diferentes usos del cuarto de baño. No siempre es posible debido al espacio, pero queda muy bien delimitar la ducha del resto de la cabina de aseo mediante una mampara fija, un murete de pavés o un murete de obra alicatado igual que el resto del baño.
Los sistemas disponibles son varios:

Platos de ducha.

De un espesor mucho menor que los antiguos, se pueden empotrar para que queden a ras de suelo o que queden ligeramente elevados.

Cabinas de ducha.
Son perfectas si no se desea hacer mucha obra. Incorporan ya el plato de ducha, las paredes con la grifería y la mampara, con lo que sólo es necesario instalarlas en un rincón del baño. Existen de muchas formas y tamaños, y los modelos pequeños son ideales para completar aseos.

Lo más habitual a la hora de hacer una reforma completa del cuarto de baño es optar por los revestimientos cerámicos para la pared. Hay muchas opciones en este campo: los azulejos de toda la vida, los de gres (de superficie mate), los esmaltados, los vidriados... ¡Incluso los hay elaborados con lava volcánica y con superficie cóncava! Una opción que tiene muchos "fans" es la de alicatar la parte inferior de la pared hasta determinada altura, y pintar la superior con una pintura que resista a la humedad. También hay pinturas especiales que hacen aguas, que imitan los acabados satinados orientales o que proporcionan superficies rugosas, que dan excelentes resultados.

Sin embargo, la cerámica no es en absoluto la única opción para las paredes del cuarto de baño. Aparte de las mencionadas pinturas, últimamente las tendencias en interiorismo apuestan por acabados tipo industrial, como por ejemplo los que aporta el microcemento. Antes se le llamaba cemento pulido, pero en esencia viene a ser lo mismo. Este producto proporciona un aspecto muy atractivo a las paredes, con tonos que muestran interesantes gradaciones, tacto suave y pulimentado y una excelente resistencia a la humedad.

El espacio de baño es uno de los que más se reforman en las viviendas. Bien sea porque el nuestro está anticuado y pasado de moda, bien porque resulta incómodo o porque las instalaciones están obsoletas y terminan por "reventar", cuando pasan cierto número de años todos terminamos cambiando el cuarto de baño para adaptarlo a las nuevas tendencias y hacerlo más práctico y confortable. Pero una reforma en el baño es un trabajo complejo y costoso, y por eso merece la pena pararse a pensar cuánto nos puede salir el presupuesto y cómo podemos rebajar costes.

En primer lugar, tener en cuenta las subvenciones, de las cuales hablábamos recientemente en nuestro blog. Las Comunidades Autónomas financian parte de las obras que podemos realizar en nuestra vivienda, y aunque nos paguen el dinero transcurrido un tiempo (alrededor de dos años), siempre viene bien recuperar parte de la inversión en la obra. Muchos profesionales de las reformas (ya sabéis que los mejores los podéis encontrar en HAZMEPRECIO.com) se ofrecen amablemente a buscar y gestionar este tipo de ayudas.