Las modas en decoración van y vienen, como no puede ser de otra manera. Si hace diez años o así causaban furor los colores distintos en cada habitación y muchas personas adoraban las técnicas decorativas (esponjados, estucos o falsos estucos, estarcidos...), actualmente esas tendencias están en franco retroceso. Si echamos un vistazo a las revistas de decoración, veremos que las paredes blancas son lo que más se lleva. Es algo normal si tenemos en cuenta que el metro cuadrado de las viviendas está cada vez más caro, y por consiguiente las casas son cada vez más pequeñas. Así que se impone el color blanco para dar amplitud y luminosidad a las estancias.

Pero hay que andarse con cuidado; hay marcas de pintura que disponen de hasta ¡150 tonos de blanco!, y corremos el riesgo de volvernos locos al escoger. Un consejo muy práctico es no pintar nunca las paredes de blanco puro; es un color demasiado luminoso que bajo determinadas luces puede volverse incluso agresivo. Además, no envejece bien: se ensucia y amarillea. Los tonos egg shell (cáscara de huevo) y los blancos rotos son mucho más elegantes y fáciles de emplear. Pintar también las carpinterías (puertas, ventanas y rodapiés) de blanco hará que la casa parezca más iluminada y estilosa.

Si bien la mayor parte de las veces que pintamos o barnizamos (o pegamos) superficies u objetos es suficiente con utilizar productos para el bricolaje de tipo doméstico, a veces es necesario echar mano de las soluciones que emplean los profesionales, aunque tengamos que pagar algo más por ellas. El resultado, desde luego, suele merecer la pena. Un ejemplo son las pinturas y los barnices: si quieremos aplicar un buen acabado sobre superficies que tengan mucho uso o desgaste (pasamanos de escaleras, barras de bar, embarcaciones, experiores...), los productos de tipo profesional serán la mejor elección. Y dentro de ellos, los de tipo epoxi, de dos componentes, merecen un lugar de honor.

Con las pinturas y los barnices epoxi pueden revestirse todo tipo de superficies, incluso las situadas a la intemperie o en lugares de mucho trasiego. Baste decir que sirven sin problemas para pintar suelos o barnizar parqué (aunque hoy día existen barnices de poliuretano al agua para madera, que ofrecen buenas prestaciones y son más sencillos de utilizar). Constan de dos partes: el producto en sí y el catalizador o endurecedor. A veces se mezclan a partes iguales (es el caso de los adhesivos), mientras que en otras ocasiones hay que seguir escrupulosamente las indicaciones del fabricante.

Rehabilitar una fachada es algo que puede hacerse de distintas maneras: aplicando morteros monocapa, revistiéndolas de piedra u otros materiales, dejando el ladrillo visto con una protección invisible... Y por supuesto, con pintura. La pintura es probablemente una de las soluciones más habituales y económicas para restaurar las fachadas, pero antes de escoger una es conveniente conocer lo que ofrece el mercado, y considerar cómo debe ser una pintura para fachada para que nos ofrezca las mejores prestaciones.

Hay tres tipos básicos de pinturas para fachadas:

- Vinílicas y acrílicas:
elaboradas con resinas de este tipo, se diluyen y rebajan con agua. Son más fáciles de manejar y desprenden menos olor. También las fabricadas a base de resinas de silicona, que son las pinturas de última generación que mejores prestaciones ofrecen en cuanto a impermeabilidad.

- Revestimientos elásticos y pinturas al clorocaucho.
Los revestimientos elásticos son incoloros, y sirven para aplicar sobre las pinturas acrílicas o vinílicas cuando se han empleado en climas húmedos o muy lluviosos. Por otra parte, las pinturas al clorocaucho son similares a las que se emplean en piscinas y su característica principal es que son muy resistentes a la humedad. Se suelen dar en zonas no vistas de las viviendas, como traseras o azotas.

La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a las pinturas de toda la vida, las que coges la brocha, la mojas y pintas. Y ya está. Como mucho, distinguimos entre pinturas al disolvente o sintéticas, y pinturas al agua (plásticas, acrílicas...). Pero en realidad, el campo de las pinturas es muy amplio y variado, y prácticamente se puede decir que hay un producto para cada necesidad. No tenemos más que darnos una vuelta por un almacén de pinturas o un centro de bricolaje para comprobarlo. Hay un tipo de pinturas muy especial que se diferencia del resto en su presentación: son las pinturas epoxi, formadas por dos productos (pintura y catalizador o endurecedor) que se mezclan entre sí.

¿Para qué hay que mezclar dos productos, si tenemos muchas pinturas que vienen listas para usar? Muy sencillo: porque la reacción química que se produce cuando ambos productos se mezclan, genera una pintura con propiedades excepcionales en cuanto a resistencia, durabilidad y agarre. Las pinturas epoxi ofrecen una dureza excepcional; de hecho, muchas veces se utilizan para pintar superficies como suelos, ya que su resistencia hace posible los fregados y las limpiezas constantes. Para utilizar este tipo de pinturas basta con mezclar ambos componentes, tal y como lo indica el envase.

Sin embargo, tampoco es tan sencillo. Una vez mezcladas las dos partes, la pintura tiene un tiempo de uso limitado; una vez transcurrido, se endurece y queda inutilizable. Por eso es importante saber calcular exactamente la cantidad de mezcla que necesitaremos. Estas pinturas tienen componentes tóxicos, por lo que es recomendable emplearlas con mascarilla y/o en lugares muy ventilados. Además, otra de sus desventajas es que la carta de colores disponible es muy reducida, aunque esto se puede solucionar adquiriendo pintura blanca y, una vez mezclados los componentes, coloreando el producto con tintes universales para pinturas.

El acabado a gotelé de las paredes es un clásico en la decoración. Como todo en esta vida, tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así como sus defensores y sus detractores. Por un lado, pintar las paredes a gotelé o gota es más sencillo, ya que se hace con máquinas que salpican las superficies de manera rápida y regular. El gotelé, además, es perfecto para disimular defectos en las paredes.

Por otra parte, es cierto que si bien estuvo muy de moda hace años, las actuales tendencias en decoración apuestan por paredes lisas pintadas, sin texturas ni superficies rugosas. Este tipo de paredes amplían visualmente los espacios, por lo que muchas personas se plantean quitar el gotelé de sus viviendas y pintarlas de nuevo con acabados lisos.

Si la gota está hecha con temple y no se ha pintado después con pintura plástica, retirarla es mucho más sencillo y puede hacerse incluso con estropajo, agua caliente y paciencia; pero si está pintada con plástico, entonces para eliminarla hay que emplear un decapante especial llamado quitaestucados, a la venta en almacenes de pintura y centros de bricolaje. Otra opción, más complicada pero también más limpia, es aplicar sobre la gota una pasta especial para nivelar y regularizar la pared; estos productos también se encuentran en los comercios habituales.

La variedad de pinturas que hay en los establecimientos especializados es tan enorme, que por lo general la sección dedicada a ellas de los centros de bricolaje y decoración ocupa varios pasillos... Para el particular que acude a comprar pintura, esta variedad suele resultar bastante desconcertante. Por eso es bueno saber en qué consiste cada producto, para qué sirve y con qué se limpia.

- Pinturas plásticas, acrílicas y vinílicas: son las más utilizadas, y su rasgo común es que todas se rebajan y limpian con agua. Desprenden poco olor y se secan bastante rápido. Las pinturas plásticas son un clásico para pintar paredes, y las vinílicas son para la misma aplicación, aunque se trata de una incorporación más reciente (se limpian mejor y son más resistentes). Los esmaltes acrílicos se suelen utilizar para pintar muebles y carpinterías: marcos de puertas, molduras...

- PInturas sintéticas:
son productos con base de aceite, y todos ellos se limpian y rebajan con disolvente o aguarrás. Desprenden fuerte olor y tardan bastante en secar; además, son más espesas y  más complicadas de aplicar. Eso sí, también son más resistentes a las limpiezas, los golpes y los fregados. Estas pinturas se usar sólo para muebles, objetos, carpinterías, rejas, puertas... Para que queden perfectas, las dos primeras manos es mejor darlas rebajadas y lijar cada vez que se sequen. Un rodillo de esmaltar será nuestro mejor aliado para su aplicación.

El baño es una de las habitaciones que más importancia está cobrando en las viviendas de hoy día. Quien más, quien menos se preocupa en la actualidad de tener un baño visualmente atractivo y bien equipado, donde montar su spa particular... El problema es que renovar un espacio de baño suele salir caro, y retirar alicatados y suelos implica hacer una obra importante. Si están en buen estado y lo que nos interesa es simplemente darles un nuevo look, existen soluciones baratas y fáciles de hacer.

Una de ellas es la pintura especial para paredes alicatadas. En los centros de bricolaje y decoración se pueden encontrar productos para cocinas y baños, con los que pintar los azulejos cerámicos y aportarles un nuevo color. Se trata de acabados resistentes y con base agua, que desprenden poco olor y son fáciles de aplicar con un rodillo especial.

El apartado de los suelos también es importante. En la actualidad existe la posibilidad de instalar suelos laminados especiales para zonas húmedas, resistentes, vistosos y fáciles de colocar, gracias a su sistema de click. Los hay con acabados en distintas maderas, pero también con aspecto de baldosas cerámicas  e incluso microcemento (cemento pulido).  Y si las paredes del baño están pintadas, bien en su totalidad o en su zona superior, renovarlas con una mano de pintura plástica de buena calidad y de tipo monocapa es sencillo y muy efectivo.

Los papeles pintados han vuelto por sus fueros, y ya hace unos cuantos años que tienen un fuerte protagonismo en los interiores más actuales y las mejores revistas de decoración. Empapelar un piso es una estupenda opción para renovarlo por completo, y además el papel pintado es estupendo para cubrir defectos en las paredes. De todas formas, revestir con papel las superficies no es tan sencillo como parece, y los mejores resultados siempre se obtienen acudiendo a buenos profesionales (como los que encontraréis en nuestra web HAZMEPRECIO.com).

A todos nos gusta escoger el papel de nuestras paredes, y además podemos ahorrarnos unos cuantos euros comprando el material por nuestra cuenta. Pero saber calcular exactamente los rollos que necesitamos es muy importante, ya que si luego tenemos que comprar más papel (por habernos quedado cortos), corremos el riesgo de que la partida de material sea diferente y haya alteraciones en el color del empapelado.

Rehabilitar casas ruralesRehabilitar una casa rural es toda una aventura, y por eso en HAZMEPRECIO.com hemos decidido hablar durante unos cuantos artículos del apasionante mundo de las reformas en estas vivendas. Su antigüedad, su carácter, su belleza y su personalidad convierten a las casas de campo en verdaderos tesoros a conservar, y sus propietarios lo saben de sobra. El interior de las casas rurales es tan importante o más que el exterior, ya que es allí donde hacemos nuestra vida. Por eso debe ser funcional, cómodo, confortable y estéticamente impecable.

Para las paredes interiores, una opción muy empleada a la hora de restaurar casas rurales son los acabados rústicos de pintura decorativa. Quedan perfectos combinados con paredes de piedra, ladrillo antiguo visto o sencillas superficies blancas. Estos acabados se consiguen con pastas especiales de distintas marcas de pintura, que se pueden colorear en masa con pigmentos o a base de veladuras que se aplican con posterioridad.

Primero hay que mezclar el polvo de la pasta con agua y removerlo bien con un taladro, equipado con el accesorio adecuado. A continuación, la pasta se aplica sobre la pared limpia y seca (preferiblemente preparada con una imprimación), empleando una espátula ancha o una llana de goma. Podemos dejar las "crestas" formas más pronunciadas o más suavizadas, dependiendo de nuestro gusto. En cuanto al color, hay pastas que se colorean añadiéndoles pigmentos en polvo o líquidos, mientras que sobre otras hay que aplicar la veladura posterior.

Recuerda siempre que es mucho mejor prevenir que curar. Si pasas un buen rato, incluso uno o dos días, retirando muebles y cubriendo suelos (y marcos de ventanas y puertas) con cinta de carrocero, plásticos y/o cartones, después tendrás mucho menos que limpiar. Cuidado con la cinta de carrocero; quítala cuanto antes para evitar que el adhesivo se seque y luego sea imposible de despegar.

Preparar las paredes es fundamental; a nadie le gusta ver, después de pegarse la paliza pintando una habitación, cómo la pintura se desprende o los defectos de la superficie quedan evidentes... Dedica parte de tu tiempo a lijar, rellenar agujeros y aplicar un fijador para que el resultado sea perfecto.

Los techos, siempre blancos
. Aunque te gusten los colores intensos, dejar el techo blanco es algo que recomiendan todos los profesionales, tanto los pintores como los interioristas. El techo blanco aumenta visualmente el espacio y refleja la luz, incrementando la luminosidad de los espacios.

Las tendencias actuales son más bien minimalistas. Atrás quedan las casas con una habitación de cada color. Los espacios en blanco ganan enteros, y si quieres aportar color, puedes hacerlo pintando una sola pared (la más importante y visible de la estancia) de algún color fuerte, como el rojo, el granate o incluso el negro.