Las casas de piedra son verdaderamente maravillosas. El grosor de los muros, la antigüedad de las construcciones, los distintos tonos y texturas que aporta la piedra natural... Son algo que a todos nos gustaría tener presente tanto en el interior, como en el exterior de nuestras viviendas. Desafortunadamente, la piedra resulta muy cara y actualmente pocos edificios se construyen con ella. Pero existe soluciones para revestir las paredes que imitan su acabado con tanta naturalidad, que resulta difícil distinguirlos de los originales.
Hay empresas que fabrican placas ligeras para revestir paredes, con una superficie que imita la piedra natural, la pizarra, los ladrillos antiguos... Para colocarlas, sólo hay que medir, cortar y pegar las piezas con un adhesivo específico (llamado Mastic). Estos productos se pueden encontrar en centros de bricolaje, y aunque no son baratos, su compra se suele amortizar ya que duran muchos años en perfecto estado; además, resultan estupendos para revestir paredes con manchas de humedad, defectos, etc.