Lo más habitual a la hora de hacer una reforma completa del cuarto de baño es optar por los revestimientos cerámicos para la pared. Hay muchas opciones en este campo: los azulejos de toda la vida, los de gres (de superficie mate), los esmaltados, los vidriados... ¡Incluso los hay elaborados con lava volcánica y con superficie cóncava! Una opción que tiene muchos "fans" es la de alicatar la parte inferior de la pared hasta determinada altura, y pintar la superior con una pintura que resista a la humedad. También hay pinturas especiales que hacen aguas, que imitan los acabados satinados orientales o que proporcionan superficies rugosas, que dan excelentes resultados.

Sin embargo, la cerámica no es en absoluto la única opción para las paredes del cuarto de baño. Aparte de las mencionadas pinturas, últimamente las tendencias en interiorismo apuestan por acabados tipo industrial, como por ejemplo los que aporta el microcemento. Antes se le llamaba cemento pulido, pero en esencia viene a ser lo mismo. Este producto proporciona un aspecto muy atractivo a las paredes, con tonos que muestran interesantes gradaciones, tacto suave y pulimentado y una excelente resistencia a la humedad.

Las casas de piedra son verdaderamente maravillosas. El grosor de los muros, la antigüedad de las construcciones, los distintos tonos y texturas que aporta la piedra natural... Son algo que a todos nos gustaría tener presente tanto en el interior, como en el exterior de nuestras viviendas. Desafortunadamente, la piedra resulta muy cara y actualmente pocos edificios se construyen con ella. Pero existe soluciones para revestir las paredes que imitan su acabado con tanta naturalidad, que resulta difícil distinguirlos de los originales.

Hay empresas que fabrican placas ligeras para revestir paredes, con una superficie que imita la piedra natural, la pizarra, los ladrillos antiguos... Para colocarlas, sólo hay que medir, cortar y pegar las piezas con un adhesivo específico (llamado Mastic). Estos productos se pueden encontrar en centros de bricolaje, y aunque no son baratos, su compra se suele amortizar ya que duran muchos años en perfecto estado; además, resultan estupendos para revestir paredes con manchas de humedad, defectos, etc.