La palabra "domótica "(que se deriva del latín "domus", casa) es cada vez más empleada dentro del sector de las reforma de pisos, la construcción y la seguridad. Las viviendas inteligentes son una realidad cada vez más a nuestro alcance; y aunque tampoco lleguemos a los extremos de los edificios de las grandes multinacionales, donde absolutamente todo se centraliza y se controla, sí hay determinados equipamientos que podemos instalar en nuestras viviendas sin obra, y con buenas prestaciones.

Por ejemplo, en materia de seguridad, la domótica tiene mucho que decir. Las viviendas unifamiliares o adosadas pueden contar con sistemas de iluminación exterior que se encienden a horas previamente programadas, para dar la sensación de que hay gente en la casa y desanimar así a cualquier intruso. También hay sistemas de iluminación inteligente que se activan cuando se pone el sol. Además, con los sistemas domóticos, la seguridad del hogar está también garantizada frente a posibles escapes de gas, incendios, inundaciones... Los sistemas de sensores avisan de inmediato a cualquier teléfono u ordenador conectados a ellos, y además disponen de métodos de eliminación o ventilación de los gases, y de apagado de fuegos.

Los sistemas domóticos se suelen instalar mediante unos cables llamados BUS, a través de la instalación eléctrica o de telefonía de la vivienda. Hay también sistemas individuales de seguridad que funcionan mediante baterías y no precisan de instalación eléctrica ni cableado.

Y ya si nos ponemos con "palabras mayores", también existen instalaciones que abren y cierran las persianas dependiendo de la luz solar, encienden o apagan la calefacción según la temperatura, abren las ventanas para no tener que poner el aire acondicionado... Definitivamente, estamos hablando de las viviendas del futuro.

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