Transformar baños cambiando bañera por ducha
Una de las reformas más demandadas en los cuartos de baño en los últimos tiempos es el cambio de la bañera por la ducha.
La ducha ha pasado a ser el elemento de aseo que mejor cuadra con nuestra ajetreada vida diaria, en la que apenas encontramos tiempo para relajarnos en la bañera.
Lejos han quedado los tiempos en que el cambio demandado en las reformas era justo el contrario…
Hoy día, reconocemos a las duchas muchas más ventajas que inconvenientes: es más práctica para el día a día, evita caídas y resbalones, es fácil de limpiar y permite aprovechar mejor el espacio útil en el cuarto de baño.
Además, las nuevas mamparas, mucho más decorativas y con sistemas de apertura y cierre más funcionales que los antiguos, y la posibilidad de instalar grifos con hidromasaje para hacer más lúdico y relajante el aseo diario han sido decisivos para modificar nuestros hábitos y hacer que nos decidamos por la ducha antes que por la bañera.
Una tendencia cada vez más en boga es la de independizar los diferentes usos del cuarto de baño. No siempre es posible debido al espacio, pero queda muy bien delimitar la ducha del resto de la cabina de aseo mediante una mampara fija, un murete de pavés o un murete de obra alicatado igual que el resto del baño.
Los sistemas disponibles son varios:
Platos de ducha.
De un espesor mucho menor que los antiguos, se pueden empotrar para que queden a ras de suelo o que queden ligeramente elevados.
Cabinas de ducha.
Son perfectas si no se desea hacer mucha obra. Incorporan ya el plato de ducha, las paredes con la grifería y la mampara, con lo que sólo es necesario instalarlas en un rincón del baño. Existen de muchas formas y tamaños, y los modelos pequeños son ideales para completar aseos.